Estamos a 15 de septiembre de 2000, hacia las 2 de la tarde falta poco para que el remolcador y los instructores vayan a tomar un bocado; voy a salir con el discus b EC-EKE cargado con 80 litros de agua y un poco más en el depósito de cola. No hay nadie más que quiera salir, así que despegamos de la pista 29 de Ocaña. Pedro Berlinches me ha puesto tarea, hoy 310 kms. , mucho arroz para este pollo, ¿los podré hacer?.

En 13 minutos estoy.. ¡otra vez en la pista!, con el agua chorreando por el suelo y un cabreo de los grandes, ¡no he podido enganchar ninguna térmica!, las culpas al remolcador ...como los niños chicos, pero Pedro, sin dejarme bajar del velero, me engancha de nuevo, “ no digas tonterías, sales otra vez ”, y, sin darme tiempo a quejarme estoy otra vez en el aire.
Ahora consigo agarrarme y sin agua subo a 1700m. sobre Ocaña pueblo y tanteo el día; todo es azul, no hay ni una sola nube y hay un poco de calima, las térmicas no son cañón  (1.3m/s)  y desconozco el techo.

Mi programa es hacer Ocaña-Menasalbas-Quintanar de la Orden-Sonseca- Ocaña, con lo que no estaré lejos de campos alternativos y en caso de toma fuera de campo puedo hacerlo en un aeródromo cercano como Lillo o la Mancha.
A 130 pongo en el morro el primer punto de viraje a 74 kms, gasto 350 m. hasta la primera térmica y los vuelvo a recuperar con un 1.4m/s en 4 minutos, no parece que vaya mal el día.

Continúo hacia los cerrillos de la sierra de Nambroca sin mirar atrás y con otras cuatro térmicas estoy a 4 km de Menasalbas, donde encuentro un 1,9 integrado en el vario eléctrico y subo al techo de la ascendencia, 1900m sobre el terreno ( 2600 msl), en 6 minutos he conseguido 750m sobre los que tenía.
Me doy cuenta de que he derivado unos dos km al virar, mientras el ordenador del avión indica un viento de 19 a 25 km/h del sur-oeste.

Rápido entro en el sector de Menasalbas y viro hacia el este a la Sierra de los Yébenes, esperando que la cara sur más soleada tenga algo de termoladera.
Sigo la cresta zigzagueando un poco y encuentro pocas cosas aprovechables, en un 0,5 pierdo el tiempo porque tengo un compañero indicando algo que tampoco sube, al final nos separamos y, tanto él como yo, pensamos lo mismo: “estos bichos no son tan buenos para la fama que tienen”, es un buitre y parece joven.

Sigo hacia el pantano de Turleque y la velocidad sobre el suelo sube hasta 170 sin darme cuenta, en Los Yébenes vuelvo a subir a 1,900 y ya soy un rey hacia Quintanar de la Orden, tengo altura y voy rápido.
Después de virar un par de nuevas térmicas continúo hacia Villacañas dejando la pequeña Sierra del Romeral a mi izquierda, siguiendo la N-402 encuentro la mejor del día con 2m/s y llego al fresquito a 2,100 m. de altura.
Ya parece que esto está hecho y bajando a 1000 m. estoy en mi segundo punto de viraje,así que como hay un +3 justo antes del sector, no lo viro y lo dejo para cuando haya sonado el aviso del logger.

Vuelvo sobre mis pasos encima del punto y busco, viro, espero a ver...¡no hay nada!,  nada de nada.¿Ves?, eso por listillo..
Me dejo derivar un poco con el viento hacia el norte y empieza el meneillo, bueno parece que aunque tenga 700 m voy hacia arriba, pero cuesta mucho tiempo salir de allí, creo que las térmicas estaban fraccionadas y que eran varias ramas en su parte inferior. No había manera de “ entenderlas”; ya no soy ningún rey, hace mucho calor y las manos me sudan.
Al final remonto a 2000 y me hago el propósito de no bajar a menos de 1000 m.
Bebo agua, mucha agua... tenía la boca seca y me dolía de apretar los dientes, me pregunto, ¿ desde cuándo los veleros suben mejor apretando la boca y los pies en los pedales?.
Subo cinco veces a 1800 antes de llegar a Sonseca, el viento ahora es de cara y cuesta bastante avanzar  aunque la velocidad indicada sea de 130-140.

Paso por Mora y las conocidas laderas tampoco funcionan bien, pero no me preocupo porque he vuelto desde aquí muchas veces a Ocaña y además tendría el viento de cola.
Tengo suerte y justo antes de Sonseca encuentro otra ascendencia de 1,3 que me sube a 1800, paso el pueblo como un rayo y cotinúo, ¡estoy casi en mi campo!, ánimo que ya llego.
Varias veces me había llamado Pedro por radio para preguntar que tal iba y siempre le contestaba que no estaba haciendo el 300, que estaba enfadado y que volaba en Dosbarrios ( a 7 km del campo).
A las 6:45 de la tarde viro la última a unos 35 km de Ocaña y “me tiro”, a 170 y 180 todo pasa a gran velocidad, adelanto a una Cessna 152 que va hacia Madrid, creo que ni me ha visto, recuerdo cuando empecé a volar con motor, y entro en la zona de planeadores pasando por encima de un serranía de escuela que sigue los barrancos de Huerta de Valdecarábanos hacia el este, “hola compañeros”, pido permiso para pasar por encima del campo hacia el punto de final y cerrar el vuelo. Pedro ya sabe que voy a  cerrar el vuelo previsto.

¡Qué maravilla, he volado MI PRIMER TRESCIENTOS!, estoy tan nervioso que el velero se pone a 220 sobre el campo y tengo que perder 700m haciendo tonterías al sur para entrar en viento en cola.
Ya tranquilo saco el tren y  poco después oigo el ruido de la rueda en el suelo.
Son las 7 de la tarde, llevo 4:30 horas desde mi salida; soy un novato y sólo he hecho una media de 72 km/h, todo estaba azul y he pasado de la feliz somnolencia en altura, a la tensión de la posible toma en un rastrojo, este mundo del vuelo a vela es increíble. He volado 19 térmicas para hacer 310 kms, son muchas y en un futuro intentaré correr más, aunque no es agosto ni  estoy en Australia.

He gastado un bocadillo, una manzana, 3 litros de agua y 60 de adrenalina.
No lo voy a negar... ésto del vuelo a vela es caro... ahora ya saben que las cervezas tienen pagador oficial, pero la satisfacción lo merece. No creo que se me olvide en una buena temporada.