Mi estancia en Ocaña

Hola a todos soy Daniel Robaina y os voy a contar como fue mi estancia en Ocaña entre el 13 y el 27 de Julio.
Llegue el sábado 13 de Julio por la mañana a las ocho, para lo que tuve que despertarme a las 7 de la mañana. De no ser por la ilusión que tenia no me levanto ni loco vamos. Total que llego allí y me dan la mochilita con la porquería de Pin a la que se le rompe el ala y el ridículo gorro blanco de paisano, que de no ser porque se lo pone todo el mundo, no se lo pone nadie.

Nos mandan a la sala de teóricas donde Jorge nos da nuestra primera clase de prevuelo. Es sorprendente porque nunca he tenido a un profesor delante que me estuviera hablando de algo que verdaderamente me interesase.
 Nacho, un amigo con el que fui, y yo, conocimos a un chaval muy majo llamado Joaquín con el que pasamos el resto de las dos semanas. Con las ganas que teníamos de volar, estuvimos todo el día en la plataforma mirando los aviones y deseando que llegara mañana para poder volar.

La tarde transcurrió sin novedad alguna, asistiendo a las tutorías y manteniendo con Jorge unas conversaciones sobre aviación, aeronáutica civil y militar que jamas habría podido imaginar tener con nadie, ya que estoy acostumbrado a las risas y burlas de mis amigos del colegio cada vez que les intento contar algo sobre aviones o referente a ellos. Empiezo a sentirme en mi hábitat natural.

Cuando acabó la tutoría le preguntamos a Jorge si nos pudría acercar a Ocaña para cenar algo. Encontramos una terracita donde nos parece leer en un cartelito al que le faltan la mitad de las letras, ¡qué sirven hamburguesas! Acudimos rápidamente y después de 5 minutos de espera conseguimos que el camarero, si se le puede llamar así, nos tome nota de unas hamburguesas. Pagamos y nos vamos a dar una vuelta por el pueblo para conocerlo. Llega la hora de regresar a la escuela y encontramos una parada de taxis, sin taxis claro. Entramos en un bar y leemos en un anuncio colgado en la pared: "Antonio, taxista. Numero: tal-tal-tal" Llamamos y nos llevamos la grata sorpresa de que el señor Antonio esta de vacaciones, pero nos dan otro numero de un tal Manolo. Sin dudarlo llamamos pero esta de servicio y no vendrá a recogernos. Nos preguntamos: "¿Es posible que solo haya dos taxistas en Ocaña?" Paramos de pensar y empezamos a actuar y a mentalizarnos que tendremos que volver en el coche de San Fernando a la escuela. Un ratito a pie y otro andando. Gracias a nuestro gran sentido de la orientación encontramos la salida del pueblo y con un tanto de miedo recorremos las aceras de la cárcel. Llegamos a la carretera y lógicamente nos paramos para decir: "¿Y ahora que?" Nacho nos iba advirtiendo que no se sentía muy bien debido a una comida el día anterior en un restaurante chino y que como no nos diéramos prisa tendría que cagar por entre los arbustos. En esto salta Joaquín y dice: "¡Pos yo cruzo la carretera!" Perplejos nos quedamos Nacho y yo, y después de barajar otras posibilidades como ir por el arcén o hacer autostop, nos ves a tres monigotes cruzando la N-IV  como subnormales. Llegamos al otro lado y nos encontramos una valla que da a un sembrado. Con los cojones de corbata la saltamos y corriendo pasamos el sembrado percatándonos que no somos los únicos tontos que han tenido que hacer esta operación ya que se ven huellas en la tierra. En los últimos 500 metros Nacho me pide la llave de la habitación y sale corriendo (¿porqué será?). Llegamos nos despedimos y hasta mañana.

Por causas obvias omito la lata que me dio Nacho por la noche con la historia de la comidita levantándose cada 30 minutos al baño.
A las 8h30m bajamos a desayunar un colacao y unas magdalenas. No creo que la clase de la teórica le interese a nadie así que me salto esta parte y engancho de nuevo a las 4h. Juanma, al que por entonces no conocíamos bien, nos da la desagradable noticia de que el viento es muy fuerte y no se va a poder volar. Con la moral por los suelos, Iñaqui nos convence, no sé cómo, para ir a la sala de Operaciones a dar un "poquitin" de teórica sobre el punto de rocío y todas esas cosas que no sirven para nada pero que en el examen te las van a preguntar con lo cual te las tienes que estudiar. Prosigo. No recuerdo bien si fue el lunes o el martes que volamos por primera vez con instructor. Fue algo fascinante y bla, bla, bla... Mejor no entrar en detalles porque sino lleno así 5 paginas más. Además estoy seguro que en todos los artículos de esta pagina hay una sesión de cómo es el primer vuelo en velero. Ya os digo... el mío fue igual que el de ellos. Sencillamente indescriptible. Después de aquel día todas las noches nos quedábamos Nacho y yo hasta tarde leyéndonos el libro "Volar a Vela" siempre intentando saber mas para poder sorprender con nuevos conocimientos a los instructores al día siguiente. La peña se iba haciendo cada vez más grande... ya no estabamos tres nada mas, sino que con Luis, Borja y José Antonio Blanco (el mejor instructor que he tenido; y digo el mejor aunque solo he tenido uno, pero así queda bien) éramos ya 6. Todas las noches salíamos a Ocaña y cenábamos por ahí acudiendo mas tarde a Pubs con el ánimo de conquistar a lindas féminas, pero como ustedes comprenderán..."Perro ladrador, poco mordedor". Así que a los 5 minutos de estar allí alguno proponía irnos que era ya muy tarde y al instante sin saber porqué todos aceptaban la propuesta y otro día terminaba.

Hubo una noche que fue especial. Acabábamos de elegir un sitio para cenar en Ocaña y nos sentamos. Dado el gran tamaño del llavero de la llave de la habitación todo el mundo se lo sacó del pantalón para que no le hiciese daño. Cuando fui a hacer lo mismo me percaté de que la llave no se encontraba en mi bolsillo y opté con toda la tranquilidad del mundo por preguntar a Nacho si la tenía a lo que me con un temido y tembloroso "No". Al principio pensaba que me estaba vacilando pero no. ¡¡Nos habíamos dejado la llave en la cafetería!! ¿¿Y ahora donde cojones íbamos a dormir?? En el camino de vuelta íbamos pensando posibles soluciones. Decidimos que uno se iba a dormir a la habitación de Borja, al que le sobraba una cama, y otro desafortunado, que en este caso fue Nacho, tuvo que tomar prestado los cojines de los sillones de la entrada y subírselos a la habitación de Luis y improvisarse una cama con éstos. Acordamos que si nos volvía a pasar intercambiábamos los lugares de descanso y me tocaría a mí dormir en el suelo sobre cojines. Desde entonces me ocupé personalmente de tener la llave siempre encima.
 
Todo transcurría normal hasta que un sábado inesperado con tan sólo 22 dobles mandos (bastante por debajo de la media) jejeje, Begoña se acerca a mí para decirme algo que yo ya sabia que tenia que hacer. Levantarme a ayudar con los aviones. Pues no. Sorprendido me dejó cuando dijo. "Dani, te toca volar" Yo no me lo creía porque si vuelo es a causa de mi pesadez e insistencia y nunca nadie me había venido a avisar que me tocaba volar. Me pongo el paracaídas me monto en el velero y cuando me quiero dar cuenta Begoña cierra la cabina trasera tras de mí y me dice: "Venga Dani que tú lo haces muy bien." Con las bolas en el cuello, como diría Julio Perez, al que le mando un saludo desde aquí, me enfrento a este temido reto como es la primera suelta. (Para más detalles consulten el artículo de Julio que les recomiendo urgentemente).

En vuelo aprovechamos Nacho y yo para jugar un poquillo a ser Top Gun's y soltamos por radio cosas como: "¡Bandido, bandido, le tengo a las seis! ¡Quítamelo de encima! ¡Chevy uno zorro tres! ¡Blanco alcanzado! ¡Salga de ahí comandante... ejéctese!" Apunto estuve de girar hacia la izquierda la palanquita roja que esta encima del cuadro y saltar creyendo que un misil de corto alcance me había dado en el empenaje de cola, pero me contuve. Abajo me esperaban muchas enhorabuenas y sobre la 1 o así llegaron mis padres para soltarme el sermón de que tuviera cuidado y bla, bla, bla. A ultima hora de la tarde hice otro vuelo al que asistieron mis padres. Me ahorrare que a mi madre casi le da un infarto (exagero) mientras estaba arriba y que según Begoña murmuraba cada 2 minutos que porque no bajaba ya. "La ignorancia es la madre de los vicios."

Esa misma tarde me tiraron a la piscina cumpliendo con la tradición y tuve que invitar a todo el mundo.
Si mal no creo recordar al día siguiente, el lunes le dieron la suelta a Nacho y por fin podríamos volar los tres solos: Luis, Nacho y yo. Faltaba Joaquín al que le dieron la suelta al día siguiente.

En el martes haré un alto porque fue un día histórico. ¡La barbacoa y sus complementos!
Después de acabar todos los vuelos, Manolo, (no le voy a poner adjetivos a Manolo porque es que a Manolo no se le pueden poner adjetivos) organizó una barbacoa con chuletas y una sangría. Los holandeses como nunca habían visto una cosa así solo les oías decir: "Manolo, es muy bueno la carne. La sangría muy bueno también". Total que la gente empezaba a beber y la sangría se iba acabando y la gente si iba poniendo cada vez mas cocidita. Las risas por aquel entonces eran ya descomunales y por Dios nunca me olvidare de cómo santiguó José María (rebujito) la mesa antes de comer: " Que no vengan más de los que estamos, y si alguno más viniera, Dios con su infinito poder, le quite las ganas de comer". Si me permitieses Nacho narrar los hechos tal y como sucedieron sin presiones de padres, sería la caña. Pero como no quiero arriesgarme, dejémoslo en que la sangría se acabó por completo y luego nos fuimos a ver la tele a la Sala de Operaciones y no precisamente a ver el meteorológico del día siguiente.

A la mañana siguiente repasamos lo ocurrido la noche anterior y a alguno se le escaparon de nuevo unas risas incontrolables. ¿Verdad Borja? Dejemos este tema y pasemos a la despedida de Nacho que se marchaba hoy. Lo típico que si me das tu móvil que si te doy el mío que si nos veremos que si tal que si cual que si bla, bla, bla.
Me quedé con la habitación para mí sólo y dos días después me fui yo con un excelente sabor de boca y esperando volver y volar cuanto antes.

Aprovecho para saludar a todo el mundo:

Luis: ¡Ya me contarás que tal tus vacaciones tan bien acompañado!
Borja: ¿Te presentaste a las convocatorias de Iberia?
Joaquín: ¿Qué te parece Madrid? ¡Ocaña es mejor!
Nacho: Contrólate un poco más eh.
Juanma: Tío eres el rey de las emergencias :-) Un abrazo muy fuerte.
José María: Un saludo muy grande para toda tu gente de "Niño estúpido".
José Antonio: Gracias por tu instrucción. Me fue de gran ayuda. Hasta siempre.
Begoña: ¿Has leído la fantasía erótica de Julio?
Julio: Tío eres incomparable. Eres inigualable. Eres... ¡¡Julio!!
Gonzalo: ¿Qué te pareció la película que fuimos a ver? Buenísima ¿verdad?
Iñaqui: Sigue tan cagon como siempre...

Y a todos los que no he saludado un abrazo enorme y un saludo. Ya nos veremos muy pronto por allí.

Daniel Robaina Fernández