El estreno
Por David Guillamon  feliz propietario de un DG 200.

Hola a todos. Mi nombre es David y formo parte junto con mi amigo Jorge Madrigal y Alvaro Jiménez del recién creado “ Club de Amigos del Ladrillo y Productos Derivados del Cemento”. Tan insigne entidad adquirió hace un mes un precioso DG 200 y este es un pequeño relato de cómo un piloto novato con apenas 90 horillas se enfrenta a su primer vuelo en un planeador de altas prestaciones con un montón de palancas nuevas y ruedas que se meten y se sacan.

                              

Pasaré por alto los pormenores de la compra,  transporte desde Milán y legalización del velero que no estuvieron exentas de anécdotas.

 Día 14 de Diciembre,  10 de la mañana, precioso día soleadísimo de invierno con su inversión y todo y un frío que corta el cutis. Ha llegado el día. Entro por la puerta de la cafetería  y me encuentro a Iñaki, Bego, Cecilio y José María. Esperamos tomando café la llegada de mi amigo Jorge y nos vamos a montar el velero. Con cuidadito de no romper nada vamos poniendo un plano, otro plano, la cola, encintamos las juntas... de repente se me ocurre tocar el mando de los flaps y... ¡carallo! (En ese momento apareció también Alvarito el gallego que venia a darle una manita de lija a su LS3), el ultimo punto de flaps (posición landing) no entra.- ¡ Pues yo sin la posición landing no vuelo eh!-  Empezamos quitando unos tornillitos e irremediablemente acabamos desencintando las juntas, quitando la cola,  quitando un plano, quitando otro plano... todo  para meter una arandelita que bloqueaba la dichosa palanca.  ¡Los flaps! Todavía no he empezado el vuelo y ya están dando el coñazo los flaps... En ese instante se divisa en la otananza de la helada plataforma la hidalga figura del  tío Pedro, - Buenooo  ¿todavía estáis así?  Cuando acabéis de montar vuelvo ¿eh?  Taluego.-
 

Tras montar y desmontar un par de veces el velero, que nunca está de más practicar,  por fin en la pista, con todos los problemas técnicos resueltos, (o al menos eso espero). Pedro ha venido a verme también, tal y como prometio, con el carrito y el Land Rover. El planeador alineado en la misma raya, ni un centímetro a la derecha, ni un centímetro a la izquierda. Me voy a buscar corriendo el paraca que esta en el carrito e inexplicablemente agarro un calcetín de ASK21, (esto es verídico, os lo juro). –Ya me vale, ya me vale- me digo. Cojo el paraca y me lo voy poniendo de camino al avión. Iñaki me hace la foto de rigor y me meto, me ato, chequeo los instrumentos, el altímetro, posición cómoda... en fin la rutina de siempre... pero no es como siempre. En el estomago tengo esa sensación que no recordaba desde el día de mi suelta. Jorge que ya lo ha volado unos días antes me da un pequeño y utilísimo briefing. Hay que reconocer que el avión es de todo menos ergonómico, la palanca de flaps choca con la de aerofrenos, -¡el codo no me va a caber cuando vaya a meter el tren o flaps landing! ¿A ver? Ah si, siguen funcionando. - ¿Y el compensador? ¡Ah aquí!,  detrás de mi pierna,  hay que pintarlo de verde ¿eh?-

 Cerramos la preciosa cabina azul tintada. Ya estoy solo, Jorge me coge el plano. - ¡¡madre mía, mis pies van a la misma altura que mi cabeza!! Así no voy a tener referencia del horizonte en la toma.  A ver,  flaps +4°, compensador adelante,  tren abajo (¡no te jode, arriba va a estar!), la manga... cachis los mengues se ha “cruzao” el viento. ¡Bueno ya!  1 Zulu entrenamiento tensando.... remolcando.-  Empiezo a rodar y a los pocos segundos se me cae el plano derecho que roza levemente el suelo. Acciono  los alerones a la derecha (deflexión casi total de la palanca) y... se nivelaaa, - ¡uy que se me va el avión izquierda!, pie derecho, ¡ya! Cuando parece que todo va encarrilado, de repente veo que el morro baja que te cagas, ¡nadie me habia dicho que el morro iba a bajar que te cagas  en la carrera de despegue! Como me da la sensación de que voy a dar con el morro en el suelo, pues nada, a tirar... hala, ¡que me vooy!, muy alto, empujo suave, ya,  ¡¡vuelo!!, que gusto,  y en ese preciso momento Iñaki por la radio - ¡ Muy bien David, a disfrutar! – Me encanta cuando dice eso. – ¡Birdy airbone! - le respondo.

No os podéis imaginar como cambia la cosa cuando apenas a 50 metros, con un silencio increíble te das cuenta de lo bien que vuela y de que todo es igual pero mejor. No hay que hacer nada. Gracias a ello me acuerdo de respirar, que se me había olvidado, y de que la posición natural de los hombros se encuentra a unos 20 cm por debajo de las orejas y no a 5. Cecilio dice por la radio,
– David, ¿ qué te marca el anemómetro?
– Fuerte y claro Cecilio - le respondo-
– ¡ Que no! Que digo que ¿qué te marca el anemómetro?
– ¡Ah! Pues 110, 120. (Ya me valeeee, ya me vale, contró).

Cecilio me remolca como los ángeles hasta 1000 metros, me hace la señal de alabeo y me suelto con un latido de corazón. Veo como se aleja de mí con una pirueta de esas que hacen lo remolcadores. Pongo flaps 0°  e intento meter el tren con resultado más bien moderado. Lo que yo decía, el codo no me deja. Me acuerdo de una maniobra que me ha explicado Jorge para el caso, consistente en un tirón de palanca y un posterior picado para meter unos G´s negativos, que parece que ayuda. Así lo hago y lo consigo sin mayor problema..... al cuarto intento eso si.

 Que podría contaros del resto de vuelo hasta mi entrada en viento en cola. Todo son sensaciones increíbles. El cielo es más azul y más bonito que nunca, el sonido del viento acariciando la cabina y entrando por la ventanita semiabierta es más bonito que el silencio. ¡Con qué gentileza vira! Es como si me hubieran salido unas alas de las costillas. Y... es mi avión....

 Cuando alcanzo cuatrocientos metros todos esos pensamientos desaparecen empujados por el recuerdo de que inevitablemente en invierno, en Ocaña,  todo lo que sube baja al poco rato, (algunas veces en verano también) y hay que aterrizar el pájaro. Saco el tren y me dispongo a incorporarme viento en cola con no mas de 250 metros pues mi amigo Jorge me dijo que él se quedó muy alto. Por la radio oigo un Aviocar procedente de Getafe que se va a incorporar a base derecha. Pienso - ¿No será trafico? – Vaya deformación profesional tengo. En fin saco flaps 4°, cuando vire a final sacare 6° y 8°. Me voy hasta pasada la fabrica y viro a base. Lo sabia, muy alto. - Voy a sacar freno. Espera, ¿y los flaps? ¿Tengo que sacar primero los flaps no? Voy a acabar la toma en Tomelloso.- Viro a final mientras configuro flaps 8°. Saco freno. Madreee si también sabe bajar el avión este ¡Qué bien pensao! Decido entrar con un poco de velocidad pues hay un tremendo viento cruzado de aproximadamente 3 nudos. Ya en corta cuando creo estar todavía muy alto empiezo la recogida pues me sobra bastante energía y sin comerlo ni beberlo noto la rueda de cola tocar tierra con bastante delicadeza,  mucho antes de lo esperado. Posteriormente lo hace el tren principal. La toma ha sido bastante buena y mis emociones se desatan por la radio con expresiones algo fuera de tono en una frecuencia aeronáutica. Tras disculparme por este hecho con el aviocar, (viva España), que amablemente me felicita por mi estreno  mis amigos vienen a sacarme de la pista. El resto abrazos felicitaciones y buen rollo.

Este deporte es increíble, porque cada vez experimentas sensaciones nuevas en multitud de situaciones también nuevas.  Espero que todos los que estrenéis avión ya sea el vuestro o bien la suelta en el Pw5 o en el Astir o en cualquier avión de vuestro club tengáis una buena experiencia. Todo consiste como habéis podido comprobar en mi relato en mantener la calma y la serenidad....

Quiero dar las gracias de corazón  a Iñaki a Pedro, a Ricardo, a Víctor, a Alvarito Carallo de los Carallo de toda la vida, a Joseba, a Bego  y a todos los que desde que nos embarcamos en esta aventura de comprar un planeador nos han ayudado con sus consejos y su experiencia. Espero compartir con vosotros muchos momentos inolvidables por esos cielos del mundo. Y a los pilotos noveles como yo que estáis decidiendo si compráis o no compráis solo quiero haceros una pregunta parafraseando el anuncio preferido de Iñaki para que os decidáis:

¿ Os gusta volar  o .. os gusta VOLAR?
 

                                                                   David Guillamón Santías