"Este año podrás irte con nosotros a Sta. Cilia" me comentó un día Juan
Francisco. "Ahora que estás jubilada..." Además José Antonio Blanco ya me
había puesto en contacto con Fernando y su mujer, Lola, la presidente de la
Asociación de Vuelo a Vela de Sta. Cilia. Desde el primer momento ellos han
tomado mucho interés en el problema que aún tengo con Aviación Civil para
que me renueven la licencia de vuelo, después de mi accidente, se han movido
para dar a conocerlo, están dispuestos a ayudarme con lo que haga falta y,
además, para mi fue todo un gran honor, me hicieron socia de su asociación
de Sta. Cilia.
Bueno, a lo que quería ir hoy, con mucha ilusión estaba esperando la Semana
Santa para ir al Pirineo. Llegó el día, domingo 20 de marzo. Aparentemente
hizo un día muy bueno y los compañeros de vuelo montaron sus aviones para
salir. Me explicaron lo de los "3 saltos" que hay que dar para llegar a los
picos nevados que ya se veían tan bonitos desde el campo de vuelo. Primero
"las Angustias" y después ya lo verás... Iba a salir con Victor Gracia en el
Twin. Al ver que alguno volvió pronto al campo porque no había conseguido
engancharse, me temía que no fuera el día más idóneo pero lo tenía
clarísimo, en el suelo no me iba a quedar y Victor bromeaba de si dudaba de
sus facultades de vuelo. ¡Que buena sorpresa me tenía guardada! Pasamos por
encima de "las Angustias" y ya empezaba a ver que maravilla de paisaje
montañoso había más allá, hicimos el 2º salto y ya me estaba poniendo
nerviosa porque ya veía tan cerca los picos y por nada me quería perder ya
verlos desde arriba. Victor, seguía luchando para pegar el 3er salto y... lo
consiguó. Allí estuvimos, por encima de los picos cubiertos de nieve, viendo
alguna laguna helada, las rocas, el paisaje agreste de la alta montaña...
¡Que maravilla, que bonito, que sensación de libertad, de dominar el mundo,
de felicidad completa! Vimos la estación de Canfranc chiquitita abajo, las
estaciones de esquí de Candanchú y Astún (no enviaba en nada a los
esquiadores) y más allá hacia el este llegamos hasta el parque natural de
Ordesa... ¡Yo estaba en la gloria y plenamente feliz!
Hubo un tiempo en que creía que sólo existía un antes y un después, que
nunca jamás volvería a experimentar una sensación de plena alegría y
felicidad, ahora sé y estoy convencida de que el presente es una
continuación después de un apréntesis y mi vida sigue siendo tan buena,
incluso más intensa que antes.
Gracias a ti, Victor, por haberme hecho este regalo de un vuelazo así y
gracias a todos vosotros, compañeros de vuelo, que nunca dejasteis de darme
ánimo.
Un beso muy grande, Elisabeth