SANTA CILIA DE JACA Y MI PRIMER VUELO A ONDA
Ahora que muchos de nosotros (los más novatos) estamos cada día yendo un poquito más lejos en esto de volar (vuelos de distancias considerables, vuelo de montaña, onda, competición, etc), creo que es muy positivo que todos compartamos las experiencias que vamos viviendo, tanto las buenas por lo grato que resulta, como las malas, por lo instructivo. Por eso decidí escribir este articulillo, ya que en mi segunda visita a Santa Cilia de Jaca hubo experiencias de todo tipo. Espero que pueda ser de utilidad a alguien y por un lado animar a la gente a visitar aeródromos tan bellos y por otro, evitar algún que otro susto.
En primer lugar quisiera destacar la buena organización del aeródromo achacable sin duda a la calidad humana de la gente de allí. Empezando por Serge y Josep Setó que supervisan cada una de las operaciones en la pista, Ana en la remolcadora, Cristina en la oficina y los " Davides " en el bar. Las gentes del pueblo de Santa Cilia acogen a los volovelistas con toda hospitalidad y gastronauticamente hablando el sitio está a la altura que duda cabe.
Durante los primeros días volamos básicamente a térmica. Los techos no eran muy altos, entre 1000 y 2000 m. Sobre el campo, aunque si consideramos que era el mes de marzo la cosa no esta mal. Se podía llegar fácilmente (en local del valle) hasta el gran Embalse de Yesa por el sur oeste del campo y hacia el noroeste, al sur de las sierras más altas (cuyas cumbres rozaban los cúmulos), hasta el parque nacional de Ordesa, sierra de tendeñera, Monte Perdido, etc.
Cabe destacar un vuelo que hicimos Jorge Madrigal y yo juntos. Nos pusimos una pequeña tarea en yoyo. Primero Aísa y Biescas. La foto de la izquierda la tome a la ida. Después vuelta a un pueblo que se llama Salvatierra de Escá y por último Santa Cilia. Total ciento y poco kilómetros. El vuelo a los pilotos más experimentados en montaña les parecerá una birria pero Jorge y yo ibamos flipando, viendo todas las cumbres nevadas, debajo de esos cúmulos tan negros, tan cerquita del suelo a veces. Yo salí un poco antes y Jorge me alcanzó sobre Biescas. Nos quedamos un buen rato volando juntos en una térmica contemplando el valle las montañas y el precioso embalse de Búbal que podeis ver en la foto. A la vuelta íbamos volando uno al lado del otro totalmente emocionados. Yo me hundi un poco y tuve que quedarme a unos 15 Km de Salvatierra en local del campo y Jorge que logro trepar hasta 2900 (QNH), tras dura pugna con una tormenta, dio el punto de viraje y regresó al campo con los deberes hechos. Entramos los dos en formación uno al lado del otro haciendo un pasada a 5 m sobre la pista 09 asfalto a 250 km/h, rompiendo uno a estribor y otro a babor aterrizando tras la inversión de curso en las dos pistas paralelas ( 27 asfalto y 27 tierra). Los ingleses daban palmas con las orejas. (Esta última parte del vuelo la he exagerado un poco para dar un tinte más dramático al relato.)
Los días siguientes no pudimos volar por la lluvia y demás pero un anticiclón se estaba situando sobre el atlántico y a la vez una borrasca sobre Centro Europa. La Onda no podía tardar mucho. Y así fue. Una mañana aparecieron las lenticulares encima del valle. Normalmente según cuentan Josep y Serge los días de onda en Santa Cilia el viento se orienta en la dirección del valle aproado con la pista 27. Ese día estaba totalmente cruzado del norte. El Valle estaba lleno de nubes de rotor enormes y los primeros remolques empezaron. Anita baja de la avioneta diciendo que en los 2 años que llevaba allí nunca lo había visto tan turbulento. La manga sigue totalmente inflada y cruzada 90 grados con la pista. Yo estaba el último en la línea detrás de Jorge y decido no salir. Sin embargo, eran las 5 de la tarde y a medida que iban saliendo veleros el frente parecía pasar de norte a sur y el viento se fue calmando hasta prácticamente ser nulo.
Creo que se pueden cometer imprudencias por dos razones fundamentales. Por tener una propensión natural al riesgo acentuada o por ignorancia. Éste último fue mi caso. El hecho de que el viento se calmase es el peor de los indicios en una situación de onda, pues normalmente indica la presencia de rotores justo encima del campo. Ignorando ésto decido salir. El despegue sin novedad y el remolque el más turbulento de mi vida, pero bien puede parecerse a uno de Ocaña el 5 de Julio a las 3 de la tarde, así que tan feliz, me suelto y empiezo a ascender debajo de una nube de rotor con bastante turbulencia. –A ver cómo era estooo... subir hasta la base, hacer ladera a barlovento del cúmulo y enganchar la onda... pff ¡ni de coña vamos! De repente alcanzando la base del rotor miro hacia arriba y veo un planeador en la estratosfera!!! El corazón se me acelera y me digo que tengo que subir como sea. ¡Pues tal y como lo cuentan oye! No podia dar crédito. Llegue a la base del rotor, me pongo a hacer ladera barlovento y seguía y seguía trepando(y cayendo). Jorge también luchaba.
En la foto podéis ver justo el momento en que atravesaba la capa de nubes. De pronto como por arte de magia el avión se queda flotando en un 1.5 integrado rumbo al cielo. Sencillamente indescriptible. Tan poca fe tenia en lograrlo que me deje mi recién estrenado equipo de oxigeno en tierra así que mi techo estaba en 4000m . -Da igual- me digo,- en mi primer vuelo a onda no voy a subir a 8000m ¿no? Comienzo a subir y subir y las montañas que días antes me parecían colosos infranqueables comienzan a hacerse pequeñas. Jorge también se ha enganchado... Dabuti.
No teniendo que preocuparme de hundirme, ni de la siguiente térmica, etc. puedo relajarme y contemplar el verde del valle, el azul del cielo y las nubes blancas a juego con la nieve de las cumbres . Continuo subiendo mientras vuelo paralelo a la sierra entre el campo y el embalse de Yesa. Cuando alcanzo los 3500m me asalta la duda de si podre bajar así que saco aerofrenos y compruebo que el planeador se hunde. Esto es Cojonudo.
Cerca de los 4.000 m el mundo ya se ve de otra forma. Es aun más impresionante de lo que había imaginado. No me preguntéis por qué pero no tiene nada que ver con ir a 35000 pies en un airbus o en un jumbo. Creo que el hecho de estar en ese cascarón en medio de tal inmensidad es la clave. Y sin embargo que sensación de paz.
Todo lo que
he contado supongo que evocará muy buenos recuerdos a los volovelistas experimentados
en este tipo de vuelos y pondrá los dientes muy largos llenando de ilusión
a los que no lo han experimentado aún, ya que la belleza del vuelo es indiscutible.
Pues creedme que si hubiera tenido la más mínima sospecha de lo que me aguardaba
abajo jamás hubiera subido. Esperaría una mejor ocasión, que las hay. Adjunto
el fichero para que podáis ver en el seeyou lo ocurrido durante el circuito.
Todos y cada uno de los pilotos algunos con cientos y cientos de horas bajaron con cara de susto aquella tarde. Yo sólo tengo unas 180 horas y nunca antes había volado en esas condiciones.
Pues nada, de esta experiencia hay que sacar conclusiones y compartirlas con el mayor número de gente posible. Yo he sacado las mías. Es posible que alguien saque alguna más. Que me la haga llegar.
Creo que el primer error grave fue salir a volar aquel día. Cuando no estéis seguros de poder acometer un vuelo en determinadas condiciones meteorológicas, de estado físico o mental, etc. no salgáis, o hacedlo con un instructor. Ya habrá más días o ya iréis cogiendo la experiencia necesaria para llevarlos a cabo con confianza.
Por otro lado empezar el circuito tan alejado de la pista y con sólo 370m. No fue acertado. Serge inicio el circuito con 500m aquella tarde, y no le sobraron muchos. El objetivo es plantarnos en final muy altos, ya que
el fuerte viento impedirá que nos pasemos la pista. Además al extender aerofrenos, ayudamos a estabilizar el planeador.
Creo que hay dos posibilidades de acometer el tráfico en condiciones tan extremas donde nos pueda sorprender una descendencia tan grande: hacer el circuito cerca a la pista con una altura convencional o hacerlo como siempre, pero con una gran y cuando digo gran, es GRAN RESERVA DE ALTURA. Lo importante es que no nos sorprenda una hundida que nos haga llegar a final en condiciones tan precarias, o lo que es peor, no llegar. Si hacemos un circuito corto por barlovento de la pista, corremos el riesgo de overchutarnos en exceso si el viento esta cruzado y es fuerte, por lo que opino un tramo base es siempre necesario. Serge y Josep lo decían una y otra vez, EL OBJETIVO ES LLEGAR A FINAL ALTOS.
También quisiera destacar lo poco que creo que hice bien. En primer lugar desde que me saqué la licencia no he dejado de volar con instructor. Algunos pilotos creen que una vez que se les da la suelta acaba su instrucción. Y es precisamente en ese punto donde empieza. Doy gracias a tantos y tantos vuelos con Ricardo, Pedro, Iñaki, Otros pilotos más experimentados, cursos de acrobacia, de montaña en Somo, realizando bajas aproximaciones a 100m., etc. Todo ello me dio la habilidad necesaria para solventar la situación.
También el hecho de tomar una decisión y llevarla a cabo sin dudar. Acometer los virajes a base y final con velocidad, (tal vez incluso demasiada), e inclinando el velero. Mantener un poquito de serenidad para escuchar las indicaciones de Serge por radio. Otro punto muy positivo aunque no me atañe a mi fue precisamente ese, que una persona tan cualificada estuviera supervisando todas y cada una de las aproximaciones.
En fin esto es todo lo que se me ocurre compartir. Ojalá cumpla con mi deseo de animar a la gente y de evitar algún susto. Felices vuelos a todos.
David Guillamón Santías