Versatilidad, economía, independencia y facilidad de pilotaje:

El Scheibe Falke SF 25 C

 

Introducción

El motovelero biplaza Scheibe Falke SF 25 C, de fabricación alemana, entra dentro de la categoría de motovelero de turismo, pudiendo despegar por sus propios medios. Tiene un peso máximo al despegue de 580 kilogramos, una envergadura de 15,3 metros y un coeficiente de planeo de 1:22. Es de construcción mixta: estructura del fuselaje en tubo de acero, alas en madera y tela. El Falke, avión muy apreciado como entrenador de escuela por su robustez, nobleza y sencillez de pilotaje y mantenimiento, obtuvo las 4 primeras plazas en su categoría en los campeonatos del mundo el año que salió a la luz, 1969. Desde entonces se han producido más de 1300 unidades en sus distintas versiones.


Versatilidad

El Falke, al igual que otros muchos motoveleros de turismo, ofrece una versatilidad sin competencia. Como aviones de viaje, permiten hacer etapas de unos 1000 kilómetros diarios con solamente una escala para repostar. La posición de asiento es lo suficientemente cómoda como para soportar 8 o 9 horas diarias de vuelo. En épocas y zonas con buenas condiciones para el vuelo sin motor permiten practicar esta modalidad, con las limitaciones que le confiere su coeficiente de 1:22. Aún así, permiten mantenerse entrenados, suben muy bien a térmica y son divertidísimos de volar. Si las condiciones empeoran o no nos enganchamos, el motor se arranca perfectamente en vuelo y, tras un breve calentamiento, nos permite seguir volando sin problemas. Es posible incluso arrancar el avión sin batería si se dispone de altura suficiente para picar. Por último, aún con malas condiciones o a horas en las que no hay actividad térmica podemos salir a pasear con el avión.

Economía

La economía del Falke tiene muchas facetas. Citaremos en primer lugar el consumo. En régimen de crucero económico, lo cual permite una velocidad de unos 120 km/hora, el Falke con motor Limbach de 60 CV gasta unos 8 litros por hora de gasolina de 98 octanos sin plomo o gasolina de aviación. El mantenimiento es otro aspecto en el que este avión destaca por su bajo coste y sencillez. Básicamente, revisiones sencillas de motor cada 50 horas y de célula cada 100 horas. El tacómetro es proporcional a las revoluciones, de manera que habitualmente, incluso en días con malas condiciones, el tiempo de tacómetro es bastante inferior al de vuelo. En los modelos con hélice fija ésta está prácticamente exenta de mantenimiento. Los pequeños daños en la tela del revestimiento son fácilmente reparables.

Independencia

La capacidad de despegue autónomo nos libera de remolcadores y de la necesidad de alguien que nos corra el plano. Es posible salir a volar sin ayuda alguna. Los aterrizajes fuera de campo solo tendrán lugar en el raro caso de que el motor no arranque (se puede incluso, si se dispone de altura suficiente, arrancar sin batería picando el avión).

Facilidad de pilotaje

Por último, resaltar su nobleza y facilidad de pilotaje, lo que lo ha hecho el caballo de batalla de muchísimos clubes en Alemania y Austria. Al ser lado a lado, la instrucción es más fácil y los vuelos se hacen más amenos. Cuando se fuerza la pérdida, con palanca atrás a tope, entra y sale solo de ella alternativamente. Los modelos con amortiguación en la rueda principal soportan tomas duras sin grandes problemas.

Conclusión

El SF 25 (o la versión tándem, SF 28) es , en mi opinión, una de las mejores opciones que existen para volar a precios asequibles, con un buen avión que permite realizar tanto viajes como vuelos locales con malas condiciones meteorológicas o volar a vela. Es posible encontrar aparatos en Alemania o Austria en buen estado y con unas 700 horas de potencial de motor por cantidades que rondan los 21000 Euros.

 

Walter Fischer