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Un Glasflügel 304 C, ¿qué avión es ese?, era la pregunta más repetida que se nos hacía en el club, cuando mi antiguo socio y yo comentábamos que nos íbamos a comprar un avión nuevo, ¡auténticamente de fábrica!. Fue pasando el tiempo (casi un año) y el proyecto de compra fue tomando forma, a la vez que mi socio decía adiós al proyecto y me dejaba en una situación de angustioso dilema económico. Mi mujer estaba al borde de un ataque de nervios, y respiró cuando por fin me decidí a cerrar la compra. Estaba cansada de aguantar mi indecisión e insomnio nocturno. HPH, fabricante del Glasflügel 304 C, es una pequeña empresa Checa situada en Kutna Hora, una bonita ciudad patrimonio de la humanidad y situada a 60 km de Praga. Esta empresa era conocida mundialmente por sus excelentes maquetas estáticas, y con la incorporación a la dirección de la empresa de Jaroslav Potmesil, se inicio la construcción de veleros. Para comenzar en esta ardua tarea, HPH compró la licencia de fabricación del Glasflügel 304, fabricante bien conocido por sus innovaciones y sus excelentes veleros, como el Libelle, Kestrel, Mosquito, Hornet y el 304. De este último parte el modelo 304 C, diferenciándose del 304 en ligeras modificaciones en el perfil alar, incorporación de winglets, mejoras en cabina y algún retoque más. De esta forma nos encontramos con un velero modernizado, con las bondades de los modelos diseñados por la casa Glasflügel.
En este momento HPH está desarrollando el modelo 304 S (ya está en vuelo el primero y competirá este verano en Francia en el campeonato de Europa de 18m.), fabricado en fibra de carbono y según se desprende de los primeros test de vuelo, con unas cualidades volovelísticas más que prometedoras. Después de una larga espera, el avión por fin está acabado.
El viaje lo organizamos para Semana Santa. Como no es cuestión de pegarse la paliza y es mejor viajar en compañía, convenzo a mi mujer, intérprete oficial en toda la negociación, mi primo, buen conductor y mejor bebedor de cerveza, y su mujer, desconocedora de lo que se nos viene encima, y nos vamos toda la semanita para las verdes y boscosas tierras del norte.
No es cuestión de hablar del viaje de ida, pero en resumen fueron dos días y más de 2.400 km. Llegados a Kutna Hora, una espléndida tarde de cumulitos en un bonito cielo azul (creo que en España llovía a cantaros), nos dirigimos al hotelito que nos había reservado HPH, cenamos en el medieval restaurante del hotel y a la cama, que el cuerpo no está para mucha juerga y al día siguiente había que ir a la fábrica a hablar de cosas serias. Qué bonito, qué bien acabado, que cuadro de instrumentos, qué bonita la cabina, que remolque, que, que, que ……….se me acababan los adjetivos.
Nos recibió en la fábrica Martin Pekar, ingeniero de HPH y también piloto de un 304 C. Jaroslav estaba ese día en Milán en una reunión, vendría para cerrar conmigo la compra. Como en un correo les había comentado que me gustaría volar un avión similar al mío, me tienen preparado en el aeródromo de Zbraslavice un precioso 304 C. Cuando me comenta Martin que el dueño del avión que voy a volar es Petr Starek, ganador con este mismo avión de la Barron Hilton Cup del año 2004 (triángulo FAI de 754,5 km – 96,4 km/h), me dan los siete males, y si se le rompo el avión, que yo soy un poco manazas, no hay problema, la fábrica está solo a 20 kms. del aeródromo ...
El aeródromo de Zbraslavice es una preciosidad, hierba por todas partes, bosques y hasta un pequeño lago en una de las cabeceras de la pista. Montamos el avión, todo automático, qué maravilla, hacemos un chequeo y nos situamos en la cabecera de pista. El remolcador pregunta cuántas horas tengo de vuelo y sin hacer apenas cabina, al aire. Bueno en la carrera de despegue, un poco botona por eso de la hierba, se me cae ligeramente un plano, pero sin problemas. Las primeras sensaciones son estupendas, el avión se comporta noblemente y el remolque se realiza con facilidad, ayuda mucho tener el gancho en el morro y no en el centro de gravedad. El día es espléndido y el cielo está cubierto de cúmulos. A 700 m. desengancho y como siempre, donde pensaba que se subía no se sube. No hay problema, un corto planeo y el vario empieza a pitar, una más que generosa térmica me sube hasta los 1900 m. sobre el campo, con picos de 4 metros por segundo. Yo creía que esto no pasaba en centro Europa a primeros de abril, ¿será el cambio climático?. Antes de despegar, Martin me había puesto en el calculador como aeródromo Zbraslavice, para así tener en todo momento mi situación con respecto al campo. Me comentó posteriormente que dos pilotos, una alemana y otro hindú, probando también el 304 C, habían hecho sendos fuera de campo por no haber encontrado el aeródromo una vez estaban en el aire, y es que este campo tiene fama entre los locales de ser difícilmente localizable desde el aire. En mi caso y una vez suelto de la remolcadora, tampoco pude situar el campo, curiosamente estaba girando la primera térmica encima del mismo. Después de una hora de vuelo, decido bajar, ya que Martin y mi mujer me están esperando, es una lástima, el día funciona de maravilla y el avión da la sensación de estar hecho para que el piloto se sienta a gusto en él. Tengo que sacar aerofrenos y girar un menos tres encima del pueblo de Zbraslavice para poder bajar, canto viento en cola, saco el tren con bastante facilidad y hago final sobre un bonito lago, la toma no es todo lo suave que yo hubiera deseado (el aeródromo por este lado esta en ligera cuesta y no lo he tenido en cuenta) y por fin me detengo en el centro de este mar de hierba. Veo a Martin y a mi mujer que vienen andando desde los hangares, los recibo con una sonrisa de oreja a oreja que me delata, este avión de verdad me gusta, es lo mejor que he volado en mi vida.
Jaroslav ha regresado de Milán y cerramos toda la compra, nos vamos a comer con él a una bonita terraza en Kutna Hora, otro día estupendo para volar ¡que pena!. Nos cuenta que actualmente están centrados en el proyecto del 304 S y lo duro que es para una empresa de su tamaño sacar adelante un proyecto de esta envergadura. Yo creo que tendrán éxito y se lo deseo de todo corazón, el trato que me han dado en todo el proceso ha sido excelente y nunca hemos tenido problemas o malos entendidos, con la ventaja que supone tratar todos los asuntos con el mismo dueño de la empresa. En resumen muy buena gente. Nos espera el viaje de regreso con el flamante cacharro en la trasera del coche. Con paciencia y cuidado, echamos carretera y manta hasta llegar a Ocaña. Dejamos Kutna Hora con sol y cúmulos, España nos recibe con lluvia y en Ocaña está totalmente nublado.
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