Parapente con motor, todo lo que necesitas saber

Parapente con motor, todo lo que necesitas saber

Volar ha sido siempre uno de los sueños más anhelados por el ser humano. Nosotros, que hemos crecido con los pies pegados a la Tierra, siempre hemos deseado emular a las aves en su vuelo, desplegar las alas y sentir esa libertad de la que tantas veces se ha hablado en numerosos relatos, como el del propio Ícaro, que consiguió crearse unas alas para poder volar, pero las perdió por hacerlo demasiado alto, en una de las metáforas más maravillosas de la literatura antigua. En los últimos tiempos, el hombre ha logrado perfeccionar mejor esas máquinas que nos permiten tener la sensación de estar flotando en el aire. Desde planeadores a aviones, hoy en día cualquiera puede probar esa libertad de levantar los pies y volar.

Uno de los métodos más fascinantes es el del ala delta o parapente, una formula totalmente natural, sin trucos, en las que una persona puede probar lo que un pájaro siente, asido a una especie de ala que se va moviendo según las corrientes. Por supuesto, la seguridad de este método es bastante difusa, y para no depender solo de esas ráfagas de viento, poco después se creó el paramotor, un parapente que incluía también un pequeño motor, asegurando así un vuelo mucho más seguro y controlado por parte de la persona que se lanzaba con él. Precisamente del parapente con motor vamos a hablar hoy aquí, para desvelarte todos los secretos de este fascinante artilugio y enseñarte cómo se practica con él.

Cómo es el vuelo en Paramotor

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La principal diferencia entre volar con parapente solo o con parapente con  motor es sencillamente el máximo control que uno tiene en esta segunda opción, ya que no depende solo de las rachas de viento y de su habilidad para controlar el parapente, sino que también puede utilizar la fuerza del propio motor que llevamos a la espalda, para mantenerse más tiempo en el aire, aprovechar mejor las corrientes y dominar de una manera mucho más segura todo lo que tiene que ver con el vuelo. Eso no significa que no requiera también preparación, como vamos a ver luego, pero al menos será mucho más sencilla que la de lanzarnos en parapente sin nada más, ya que aquí al menos tenemos más opciones de control, y eso es algo favorable. Sigue siendo, igualmente, una sensación indescriptible para cualquier persona que la realiza.

Materiales necesarios

Básicamente, para realizar este tipo de vuelos solo necesitamos dos cosas: un motor de hélice de tamaño adecuado y un parapente que pueda soportar nuestro peso. Una de las ventajas de este tipo de modalidad de vuelo es que podemos despegar desde cualquier llano, al no necesitar estar en alto para coger impulso, como si nos ocurre con el parapente a secas. Además de estos dos materiales indispensables, debemos ir también bien pertrechados en el vuelo, con el casco de seguridad, guantes y gafas, para lo que pueda pasar. Con viene igualmente disponer de un traje especial y aerodinámico que nos permita mayor comodidad a la hora de controlar el vuelo con nuestro parapente a motor. Más allá de esto, lo único que necesitamos es tener ganas de vivir una aventura increíble.

Cursos de parapente con motor

Los vuelos de parapente con motor suelen considerarse como actividades deportivas extremas, y en los últimos tiempos son muchos los que han sentido una especial inclinación por este tipo de deportes de riesgo, ya que la seguridad ha aumentado muchísimo y hoy por hoy apenas se tienen que lamentar incidentes en este tipo de vuelos. Sin embargo, cualquier persona que quiera realizarlos debe al menos de pasar por un curso de preparación, en el que le explicarán cómo volar con parapente, como utilizar el motor, las claves de seguridad por si falla cualquier cosa, y la manera de controlar todo el vuelo para que sea lo más seguro posible. Estos cursos se pueden dar en varios días, tanto para utilizar el parapente con otras personas como para hacerlo solo, por nuestra cuenta, lo que cambiará un poco también el sistema en el que lo demos.

Consejos que te ayudarán

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Ante todo, el mejor consejo que podemos darte es que te tomes la seguridad muy en serio, ya que cualquier fallo en el motor o cualquier ráfaga de viento que venga mal dada puede ser falta para tu vuelo. Empezar poco a poco, siempre acompañado de alguien que entienda de este tipo de vuelos, es lo más recomendable, para poder tomar la experiencia necesaria. También suele ser mejor, sobre todo el principio, volar en días en los que no haga apenas viento, y que sea el propio motor el que nos ayude a volar. De la misma forma, lo haremos en una zona abierta, donde no haya casas ni edificios que nos puedan molestar. No abusar del tiempo en el aire, para no quedarnos a medias, es también otro buen consejo, ya que debemos tener mucho cuidado con este tipo de cosas.

Errores a evitar

Básicamente, hemos de perder el miedo a volar, pero jamás el respeto. Por más experiencia que podamos tener, salir con un paramotor siempre puede ser algo peligroso, sobre todo en días en los que las condiciones climáticas sean adversas. Confiarnos demasiado puede ser fatal, así que trata de mantener siempre la cabeza fría y guarda toda la seguridad que puedas, para evitar que pase nada malo. Comprobar que el motor y el propio parapente estén en perfectas condiciones antes de volar debe ser algo obvio, para no tener problemas posteriormente. Así mismo, debemos evitar subir demasiado alto, pero también volar demasiado bajo, ya que el control sobre el parapente se nos puede escapar y no tendremos tanto tiempo para recuperarlo y enderezarlo. Evitando estos errores, el vuelo debería ser una auténtica gozada.

Francisco

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